¿Somos todos iguales?

Alguien me dijo una vez que desnudos somos todos iguales. Discrepo. Morfologicamente, tal vez; pero como individuos nos diferenciamos bastante, y más aún como humanos que somos. La envoltura que rodea al nudista no es la piel, sino la actitud y el comportamiento. Tal y como dice la definición de “naturismo” según la FNI (que a mi juicio no es muy buena) “el respeto a los demás”.

No he necesitado de muchos años y muchas experiencias para llegar a esa conclusión, me habrá bastado la primera o la segunda para descabalgarme de la utopía y romper con el “todos somos iguales”.

Hace unos días en la playa habitábamos varias familias y alguna que otra pareja en unos pocos metros de playa (una pequeña cala tranquila que hay por aquí cerca), evidentemente, todos desnudos. Llegó un grupo formado por dos hombres y tres mujeres de estética hippie (melenas largas, ropa multicolor, algunas rastas…). No dudaron en desnudarse y tumbarse directamente sobre la arena, hasta que al poco empezaron a consumir drogas sin recato. Aquella orgía opiacea, pronto derivó en una orgía de risas escandalosas aderezadas por empujones entre ellos, lanzamiento de arena, golpes con la ropa, como si de quinceañeros se tratara, aunque la menor debía doblar con gusto esa edad.

La familia que estaba con su pequeño más próxima a ellos no tardó en hacerles ver que los molestaban, a lo que respondieron con desdén y malas formas, pero parece ser que les sirvió de atención y detuvieron su conducta. E iniciaron una peor. Las mujeres -sin aparente pudor- empezaron a jugar con los genitales de los hombres, y ellos a entregarse a los placeres de eros con ellas, sin orden ni concierto.

Esta vez fueron un chico y una chica también bastante cercanos al grupo ese los que les afearon la conducta, puesto que la familia a la que habían molestado anteriormente ya enfilaba el camino que los alejaba de la playa. En este caso se enfrentaron con malas palabras a la pareja que les pedía que se detuvieran pues “si querían joder, nos estaban jodiendo la tarde de playa a todos” (eso le habían dicho, en un primer momento). Como la situación se ponía tensa pues parecía que ni unos (la pareja) ni otros parecían retroceder en sus recriminaciones algunos de los que estábamos más alejados decidimos intervenir para poner paz.

Lo conseguimos. O al menos, que la cosa no fuera a más. Se quedaron como al principio, consumiendo opiaceos y molestando con sus carcajadas a los demás, pero al menos detuvieron la más impropia de las conductas cuando tienes vecinos a menos de cinco metros.

Me quedo con la pregunta que nos hizo el “fumeta” cuando intentábamos hacerlo entrar en razón: ¿Acaso en una playa nudista no somos todos iguales?

Pues no. Igual que tú ni yo, ni los otros veinte que estamos aquí. Sólo somos de la misma especie. Por desgracia.

Xouba

4 respuestas a ¿Somos todos iguales?

  1. Ivan Akirov dice:

    Bien, para comenzar quiero dejar claro que yo tampoco estoy del todo de acuerdo con las definiciones desarrolladas o impuestas por la FNI, así como tampoco con la “etiqueta” que se impone desde los movimientos asentados en tierras de herencia victoriana y religioso-represora. Si naturistas vamos a ser y como tales tratar como lo más natural nuestros cuerpos, sus reacciones y productos, entonces las actividades que emprendamos con ellos (nuestros cuerpos), siempre que no sean destructivos, deberían ser tratados con la misma naturalidad. Siendo así, el consumo de cualquier sustancia, legal o ilegal, capaz de alterar la conducta humana que puede llegar a ser nociva para el cosumidor y quienes le rodean, no debería ser bien vista ni aceptada, los juegos que involucran a nuestras muy naturales partes corporales, manos, pies y piernas, caras, espaldas, o genitales, no siendo nocivos deberían ser considerados “muy naturales”, tan natural como en se considera en los niños la exploración de sus cuerpos, tan naturales como un reconfortante abrazo, tan bello como un cariñoso beso, o exitante como un susurro detrás de tu oido. Lamentablemente, aunque algunos nos hayamos logrado deslastrar de la criminalización que pesaba sobre nuestra desnudez (muy natural), el mundo occidental aún considera en su mayoría el sexo y lo sexual como un delito, algo sucio, castigable, y en ocaciones, urgente de evitar. No abogo por una libertad generalizada en cuanto a exhibir “conductas de caracter sexual” frente a otros, sobretodo cuando esos otros pueden ser de toda una gama etaria que hace a estas “conductas” tal vez inapropiadas (depende en extremo del bagaje cultural de cada grupo), pero en un mundo en el que nos preguntamos constantemente por qué se idealiza la lucha armada, la violencia en general, la de género, y quién sabe que otros tipos, en el que nos preguntamos por qué es tan “natural” ver los resultados de nuestros conflictos armados y sociales en la televisión en lugar de ver libremente expresiones de cariño y amor entre las personas, entonces también envíamos el mensaje equivocado al salir histéricos ante la primera demostración de contacto entre nuestro cuerpo (cualquier parte) y alguna parte genital del otro. Hay que recordar que si es porque los genitales se utilizan en el ejercicio de la actividad sexual, también se hace lo propio con nuestras manos, píes, ojos, narices, bocas, pelo, etc. y que tan “natural” puede ser para cualquier persona hacer referencia al peinado, maquillaje, ropa, tatuaje, piercing, zapatos, de cualquier otra, también puede y habría de ser así de natural para los nudistas/naturistas (y cualquier otro, por qué no) referirse a la forma de los genitales, los pechos, el piercing que cuelga del prepucio de él, el arreglo del vello púbico de ella, o decir: déjame ver como son los labios de tu vulva, tengo curiosidad, o discutir cuanto crece el pene de juan o pedro al tener una erección, debería ser así si somos tan naturales.

    • xoubagalega dice:

      Soy consciente que un “calentón” lo puede tener cualquiera, que el 90% (por no decir más) de los nudistas hemos disfrutado de nuestras parejas en la playa, en el campo, en el mar, o en cualquier sitio íntimo que nos encontráramos a gusto; pero de ahí a la exhibición pública del sexo, con cachondeo e intentando burlarse de los demás con la conducta explícita que mostraron, va un tramo bastante grande.

      No se me ocurría enturbiar las manifestaciones de amor que una pareja (o dos, o tres, o…) mantuvieran en un lugar -a priori- “para ellos”, pero en un lugar en el que estábamos otros primero, lo menos que deben hacer es ofrecer el respeto debido a los que allí estamos.

      • Ivan Akirov dice:

        Eso es cierto y también quedo de acuerdo contigo en ello, más si fue, como comentas, en reacción al llamado de atención hecho por ustedes y no una actuación “espontánea”, agravado por el consumo de sustancias psicotrópicas.

  2. messidor dice:

    … yo el que una pareja se toquen , si lo hacen discretamente y no hay mucha gente en la playa o cerca de ellos, me da igual , lo veo normal. Lo que no me gustaría es que empezacen a mayores delante de la gente . Yo les sugeriria , que no hay ningun problema con ellos pero que por favor sean discretos , y busquen un lugar igualmente discreto , y aunque de lejos y de refilon veas que hacen el amor, … por mí no problem . No tengo problemas en que la gente se ame como quiera , pero que busque un lugar discreto , que no tiene que ser necesariamente escondido . Esa es mi opinión. Y particularmente prefiero que se amen a que no lo hagan , pero por favor con discreción y saber estar y saber elegir el sitio o momentos idoneos.

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