¿Porqué desnudo?

Eso me preguntaron hoy, cuando entre lineas de una amena charla dejé caer que me bañaba en el mar desnudo. Con la misma sutileza mi interlocutora dejó caer la pregunta que encabeza este artículo. Mi respuesta, como acto reflejo, ya acostumbrado a ese tipo de preguntas fue la de costumbre: ¿y porqué con bañador?.

Rotundamente me contestó: “por vergüenza”. Para quien la tenga, porque a mí hace años que se me perdió en algún sitio. Aún así como la conversación derivaba a mi terreno, le dije que me puntualizara qué era eso de la “vergüenza”. Como siempre, y cuando alguien se descoloca, se queda sin argumentos, se vuelve un loro de repetición: “pues que va a ser, la vergüenza”. Pues claro, clarito como el agua de mayo.

Lancé un desafio: yo te puedo dar cien razones por las que no usar el bañador; ¿puedes tú darme diez por las que sí debo hacerlo?. Su silencio la delató. Y tal vez mis palabras la convencieron. Porque a poco que continuamos la conversación, me reconoció que en ocasiones se bañaba desnuda y que no había encontrado placer similar con tan poca inversión -me gustó la frase, me la apunto-. Más que convencerla para que se animara con esto de bañarse, tomar el sol, y compartir espacio desnudo, sólo la coloqué en mi terreno, y una vez en él se sintio como pez en el agua. Sin bañador. Terminó afirmando que si hasta ahora su nudismo era un tanto furtivo, pues aprovechaba que no la viese nadie para practicarlo a hurtadillas, ahora procuraría no sentirse tan “avergonzada” porque al fin y al cabo no hacía nada malo, y sí algo bueno, o al menos, no tan malo como le habían enseñado.

Parece mentira como de una rutinaria conversación acaba presentándote el verdadero yo de las personas, aunque si no completamente, sí una parte que desconocías. Como de un primer asalto en el que se interesaba de mis razones para hacer algo que ella consideraba algo excepcional, surgió su excepcional afición que coincidía con mi modo de vida, o de entenderla. A veces no hay que dejar pasar esa pequeña oportunidad de manifestarnos, de mostrarnos, de enseñarnos, o simplemente de no ocultarnos, si con ello conseguimos que otros se vean reflejados en nuestro espejo. Así no se sentirán tan solos, ni consentirán que nosotros nos quedemos solos.

Xouba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: