Naturismo de invierno.

Así titulé hace tiempo uno de los artículos que un desafortunado duende informático se tragó para siempre. En el comentaba que el nudismo -la desnudez- en invierno se puede vivir plenamente, pese a las bajas temperaturas. Recordaba que el naturismo en invierno es más íntimo, más hogareño, sobre todo porque los exteriores no invitan a pasearse desnudos. Como alternativa y posibilidades que se estaban acrecentando con el tiempo eran las reuniones en casa de unos y otros -evidentemente también naturistas- para pasar la tarde o el día rememorando a pequeña escala el ambiente naturista que se respira en los centros donde el verano y el calor invitan a despojarse de toda ropa.

Parece mentira que hoy, casi dos años después de ese artículo la tendencia haya experimentado un crecimiento tan abrumador que hasta a mí -soy optimista por naturaleza- me ha sorprendido. Las concentraciones, KDD’s (quedadas: término habitual en foros y chats utilizado para denominar a las reuniones organizadas desde ese punto de encuentro virtual), excursiones, jornadas, o como se le quiera llamar, se multiplican por toda la geografía española. Hoy Madrid, mañana Barcelona, Gijón, Bilbao, Málaga… Fechas y ciudades que intentan reunir a gente de su zona de influencia (o no) entorno a un programa lúdico-festivo que tiene como objeto conocerse y relacionarse, y como punto en común el naturismo. Sesiones de balneario, piscina, discoteca, proyecciones de películas, o incluso escuchar música de viejos vinilos son actividades perfectamente compatibles con la desnudez y el grupo humano que quiera reunirse para disfrutarla y practicarla. Pueden llevarse a cabo en grandes recintos recintos deportivos o en la casa de uno de los miembros del grupo. Lo importante es relacionarse, conocerse, aportar y recibir algo del otro y quitarse la ropa.

Eso es el naturismo: sentarse y hablar de él. De sensaciones, de sentimientos, de experiencias habidas y por haber, de querer ser y querer estar. Porque como ya he afirmado otras veces, una persona desnuda en una playa no es un(a) naturista, es simplemente: una persona desnuda. Luego están aquellas otras que pueden estar en un bar, en un estadio, o en el polo norte, con más ropa encima que en las perchas de unos grandes almacenes y que sin embargo, no dejan de pensar en su desnudez, en su libertad. Pero sobre todo, no dejan de sentirla.

Xouba

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