Otro paseo al natural.

Puede que más que una costumbre, se haya convertido en una adicción. El caso es que ayer, como el clima invitaba a tal fin y los días se prolongan con atardeceres infinitos; decidí acercarme a un parque a dar un paseo.

Poco tardó en pasárseme por la cabeza la idea de despojarme de las ropas para continuar mi recorrido desnudo. Y así, estaba yo allí de nuevo caminando desnudo.

Habitualmente es un camino muy frecuentado y como no tenía ganas de enfrentarme a miradas de extravagancia, tomé por un recorrido alternativo que casi circula en paralelo al anterior pero mucho más discreto. Unas rocas me ofrecieron un buen refugio para mi ropa porque caminar con ella sobre el brazo me resulta más incómodo que llevarla puesta. Allí quedó abandonada, y de nuevo me asaltó la idea de verme volviendo desnudo a casa porque los amigos de lo ajeno se han adueñado de lo que no es suyo. Afortunadamente sólo era una pesadilla… ¿o un sueño?. El tiempo dirá.

El campo está poblado de flores y hierba recien crecida, la frescura de la primavera se siente a cada paso, y la corriente de un arroyo cercano entonaba su gorgoteo acompañado del trinar de los pájaros.

Un grito de un niño llamando por su amigo me devolvio a la realidad. Me había olvidado que iba desnudo y que por la edad del niño (su voz se adelantaba muy infantil) podría resultarle impropio cruzarse en el medio de un parque con una persona desnuda. Me paré y decidí ver que camino llevaban.

Efectivamente, eran dos. No debían superar los 7 u 8 años. Uno de ellos apostaba por retirarse, le gritaba a su amigo que estaban demasiado lejos (y realmente lo estaban) y el otro intentaba motivarlo diciendole que conocía el camino. No me vieron, y la verdad, desde mi posición también resultaba difícil verlos a ellos.

Se volvieron. Tras unos minutos de infantil discusión sobre si debían continuar o no, decidieron retirarse. Y yo también.

Volví a por mis ropas, y en el camino de vuelta me crucé con los pequeños invitados a mi paseo. Y volví preguntarme si el “hasta luego” cortés con el que respondieron al mio, se vería alterado si no llevara ropas. Probablemente si. Probablemente con los años tengan alguna experiencia naturista, pero hoy, sus padres no los habrán educado con el respeto a la desnudez y al modo de vida de otras personas. Y digo “probablemente” porque a poco que olisquees la sociedad en la que vivimos te da en la nariz que estás en lo cierto.

Xouba

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