En el mar.

Creo que cualquiera que se arrime a esta ventana al mundo naturista, coincidirá conmigo en que si ha experimentado la sensación de bañarse desnud@ en el mar rara vez encontrará alguna sensación tan intensa con tan pocos elementos necesarios para repetirla. Porque sólo nos hacen falta dos cosas y una más: la primera, evidentemente el mar; la segunda, una temperatura aceptable; y la otra es, las ganas de bañarse desnud@.

Nudistas o no, son muchas las personas que furtivamente en más de una ocasión aprovechando la intimidad que reporta esa masa de agua han disfrutado de un baño desnudas. Muchas menos son las que se han aventurado y completado el baño jugueteando con las olas; el cosquilleo, las sonrisas, las caricias y -a veces- los golpes que te produce el mar sobre toda la piel son otra de las sensaciones a destacar cuando estas en el agua. Y menos somos las que completamos la jornada con otro baño más: el del sol. El sentir como se seca el agua sobre tu piel, como la sal se deposita sobre cada poro, y la refrescante sensación de la brisa jugando con la humedad que se resiste a abandonarte; una orgía para los sentidos.

No me extraña que siempre tarde tanto en llegar el verano, y más larga que se hace la espera cuando te paras a intentar reproducir esas sensaciones irrepetibles. Si no lo has probado, deberías hacerlo. Olvídate de falsos tabues, injustificados pudores, y cánones obsoletos.

En el mar tendrás la oportunidad de dar tus primeros pasos hacia el nudismo. Podrás experimentar y sentir en absoluta soledad, o en compañía según prefieras. Siempre he aconsejado a aquell@s que desean acercarse al naturismo que lo hagan saliendo desnud@s del mar. Te ofrece la intimidad justa, y el cobijo de dar marcha atrás en el momento en que lo desees sin que nadie te coharte o te cuestione, más que tú mism@.

Una vez en el agua, y si te gusta lo que estas experimentado; tendrás muy fácil arrimarte a la orilla lenta y discretamente para familiarizarte con tu nueva situación, totalmente ausente de ropas; en un principio te sentirás rar@ porque partes de tu piel y de tu cuerpo están acostumbradas a llevar sobre sí una carga para las que estan condenadas, y estás liberándoles de esa carga, de su condena y de la tuya. Ese lapso de tiempo tumbad@ sobre la orilla puedes aprovecharlo para recostarte en la arena y dejar que el golpeteo de las olas continue regalándote sensaciones. Te olvidarás de todo, seguro. De la gente que te rodea, del calor, del frio del agua, incluso que estás desnud@. El siguiente paso y sintiendote bien contigo mism@, será ponerse en pie y acercarse a la toalla para tumbarte al sol.

Acuérdate bien de todo lo que experimentes en ese momento, grábalo a fuego en tu memoria, porque cada sensación de ese instante buscarás repetirla en cuanto surja la oportunidad. Entrarás de lleno en el mundo del naturismo. Desnud@ y como compañero de viaje: tu piel. Toda tu piel.

A aquell@s que les cuesta dar el primer paso dentro del naturismo, siempre les he aconsejado que lo hicieran de este modo. Resulta más íntimo, más tuyo y de tu entorno. De los siguientes pasos para disfrutar plenamente del naturismo, compartirlo, y ser consciente de todo lo que representa, continuaremos hablando otro día.

Xouba

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