Sé diferente.

El título de este artículo coincide al 100% con el de una campaña de publicidad de una marca de coches, pero podría coincidir con el montones de marcas de distinta índole, es más, de una forma u otra se ha utilizado para promocionar bebidas, discos, productos de limpieza, e incluso alguna que otra campaña electoral.

El caso es que parece mentira que nos tengan que recordar a gritos (la publicidad nos ‘grita’ en el cerebro a través de imágenes y sonidos) que debemos ser nosotros mismos, que nos salgamos de lo común, de los cánones sociales; o los publicistas nos consideran a todos como un ejército de compradores sin mente, o efectivamente cada vez pensamos más todos igual y nos comportamos en consecuencia.

Pero ¿qué ocurre cuando realmente eres diferente?. Cuando eres tú mismo, la sociedad quiere que seas como la masa, como el grupo en el que estás inmerso; de lo contrario siempre tendrán en cuenta que tú eres diferente.

Aunque el naturismo, parezca que está aceptado gran parte de la sociedad puede utilizarlo de coletilla a la hora de describirte como si ello fuera un rasgo físico o social a destacar. Sino igual, muy parecido a la supuesta aceptación de la homosexualidad en la sociedad actual.

Hace unas semanas una persona intentando explicarme quién era otra a la que según ella yo conocía pero en ese momento no me daba cuenta, comenzó a describírmela por lo típico: “es una chica de tu misma edad, muy guapa y que siempre está en la playa que hay cerca de tu casa tomando el sol en top-less”. Vaya, un rasgo y una conducta muy descriptiva para darme cuenta de una joven. No entró en detalles de su fisonomía, como el color del pelo o la piel, si el mentón era salido, sus labios gruesos o finos, o cualquier otro rasgo que pudiera ayudarme a reconocerla; no, lo que valía era que se paseaba con las tetas al sol por la playa de mi pueblo. Le apunté que con tan pocos datos me resultaría dificil darme cuenta, a lo que insistió al repetirme que “pues no entiendo como no te has fijado en ella”. Claro porque en sus pechos lleva tatuado “mírame, soy fulanita de tal”.

Resumiendo una conversación que no llevó a ninguna parte pues me quedé sin saber quien era, y volviendo al punto inicial: ser diferente, pensar y ser un@ mism@ vale la pena mientras seas como tod@s porque en cuanto dejas de serlo, resulta que ¡¡¡eres diferente!!!, y claro como no van a resaltar esas diferencias con los demás.

Vale que la sociedad ha aceptado el desnudo, vale que -casi- lo consiente en muchas de sus playas; pero que valga también que mientras seamos los menos los que abiertamente salgamos desnudos del ropero (expresión análoga a “salir del armario” para otr@s) nos encontraremos con un dedo índice que nos recordará que somos diferentes. Y tan encantado de serlo. La ganadería en la granja.

Xouba

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