Naturismo: esa sensación.

En más de una y de dos ocasiones me han preguntado qué era exactamente para mí el naturismo más allá de definiciones consensuadas entre asociaciones, federaciones, clubes y representantes oficiales y oficiosos de los naturistas. Y más de una y dos veces la he explicado intentando emular a Rene Descartes desestimando todo aquello que no es para quedarme con lo que no soy capaz de descartar.

A priori el naturismo puede entenderse como sinónimo de naturalismo, nudismo, desnudismo, e incluso si alargamos la definición llegaremos incluso al ecologismo. Evidentemente ninguna de mis interpretaciones son las definiciones -digamos que- oficiales de cada una de las corrientes, son sólo mi visión particular de ellas y lo que -desde mi ignorancia- aprecio.

Así que para empezar tomemos aquello que supuestamente me resulta más alejado del propio sinónimo lingüístico y continuemos hacia los más próximos:

Ecologismo: yo entiendo el ecologismo como el conocimiento y la defensa de la naturaleza en todas sus expresiones. El naturista en menor medida que el ecologista, también gusta de conocer, amar y -de ser necesario- defender la madre naturaleza. Tal vez un poco por encima de lo que una persona ajena a filosofías de vida preocupadas por su entorno, pero por debajo de lo que el ecologismo alza como bandera.
Naturalismo: por confusión léxica se asocia en ocasiones al concepto de naturismo, sin embargo se entiende este como la vertiente científica del estudio del medio natural y sus aplicaciones o beneficios sobre el ser humano. Le veo pocos puntos de conexión con la interpretación del desnudo más allá de como objeto de estudio dentro y fuera del medio, sin embargo el naturismo ha adoptado principios y conductas del naturalismo.
Desnudismo: podría entenderse como una acepción sinónima de “nudismo” pero yo las veo distintas y la principal diferencia está en la conducta del individuo o grupo que lo lleva a cabo. Cuando el desnudo se utiliza como fórmula para atraer la atención sobre algo o alguien sin que prime el contenido sexual, simplemente por el mero hecho de saber que se transgrede cierto canon social establecido, se podría hablar de desnudismo, o lo que es lo mismo la sobredimensión del desnudo.
Nudismo: difícil encontrar diferencias entre esta filosofía de vida y la naturista, pero las hay. Porque el nudista gusta de estar desnudo por el principio de que la ropa es un útil que en ciertas ocasiones es más inútil que nunca. El nudista convive en entornos naturales (playa, campo, rio, etc…) y en urbanos (hoteles, campings, piscinas,…) con las premisas de prescindir de la vestimenta y entender su cuerpo como un todo del que no avergonzarse por partes (ni de “sus partes”, si me permite la broma).
Naturismo: más que hermano del nudismo, digamosle primo-hermano pues comparte el fundamento de su filosofía en un 99% pero el matiz está -y yo así lo veo- en la estrecha vinculación con el entorno que produce la desnudez, una sensación que he argumentado más de una vez con un hecho sobre todo a quien nunca lo ha llevado a cabo, como es el de tumbarse al sol totalmente vestid@, y totalmente desnud@ y analizar cada una de las percepciones de toda tu piel; zambullirse en el mar vestid@, y acto seguido, hacerlo desnud@; acostarse sobre la hierba húmeda un caluroso día de verano con la ropa puesta, y luego hacerlo desnud@; o simplemente pasearse por un bosque primero con ropa y luego sin ella sintiendo la brisa y cada aroma sobre los poros de tu piel. Esa sensación indescriptible, que combina la libertad, la generosidad del entorno con tu cuerpo, las percepciones acentuadas, el murmullo y la caricia de la naturaleza sobre el ser humano; eso es el naturismo. La comunión entre hombre y el medio para el que fue creado.

La pregunta siguiente que nos puede sobrevenir es querer saber el grado de compatibilidad o confluencia entre estas distintas acepciones sobre la forma de vida de un individuo; para mí, son compatibles al 100% las unas con las otras y una persona puede ser a la vez nudista y naturista, cuando por ejemplo se aloja en una urbanización nudista ejerciendo como naturalista, pero se acerca a la playa a sentirse naturista, e incluso puede ser desnudista si en esa playa no existe tradición de tomar el sol desnud@s y su actitud o comportamiento sirve como reivindicación silenciosa (o ruidosa, dependiendo del caso) del ejercicio de un derecho, y yendo un poco más allá ser ecologista y preocuparse que esa playa conserve su esencia natural recogiendo los desperdicios que el ser humano a esparcido por ella sin respeto alguno por el medio.

Y rizando más el rizo, dándole la vuelta a la suposición anterior de igual manera la compatibilidad entre las distintas acepciones se da a la inversa; es decir, un ecologista no tiene porqué ser naturista o un desnudista no tiene porque ser nudista.

Como casi siempre creo que la mejor respuesta está en la experiencia y el propio análisis que cada uno haga de ella. Catalogaciones, las justas; y aclaraciones las que hagan falta. Ante todo seamos nosotr@s mism@s.

Xouba

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