Naturismo de lejos.

Llegadas estas fechas, casi es obligatorio hablar de la Navidad, más por lo que acarrea que por el significado real de la misma (eso que se esfuercen en explicarlo los curas desde sus púlpitos). ¿Y qué acarrea?. Compras, regalos, llamadas a los amig@s, más compras, postales, reuniones, más compras… en fin, consumismo puro y duro. Pero al margen de eso, el motivo de este artículo son las conclusiones que me ha devuelto una idea -o un sueño-, intentando imaginarme las siguientes situaciones:

No seré yo el primero ni el último que quedará primero con amig@s, luego con compañer@s de trabajo, y luego con familiares para marcharnos una comilona y estrechar vínculos, amén de las consabidas felicitaciones, besuqueos, y sobre todo risas reportadas por los recuerdos que cada un@ plantemos encima de la mesa. Pues me imaginaba yo, organizando una cena en casa tal y como me ha tocado más de una vez y recibiendo a mis invitad@s en traje de Adán. ¿Descabellado?. Pues no tanto. Tengo un buen grupo de amig@s que se apuntarían de buena gana, es más si los aviso con la suficiente antelación algun@ se me planta en casa desnud@ bajo el abrigo. Aunque si traslado la misma situación a otro grupo de amistades o familiares, más de una quijada impactará contra el suelo de la cara de estupor que se les puede quedar. Y no porque desconozcan mi afición naturista, sino porque lo entenderán sabe dios cómo, menos como un gesto de cortesía de su anfitrión.

Me devuelve esto último a la realidad, y es que por mucho que nos esforcemos en transmitir nuestra forma de entender la vida, hay personas que no están preparadas, ni tal vez lo estén nunca, para un buen día enfrentarse y compartir mesa y mantel con sus semejantes desnudos. Es más hasta me apostaría algo sin miedo a perderlo, a que esa gente que dice entender, comprender, pero no compartir el naturismo, si un buen día los recibes en tu casa dispuesto a servirles la cena vestido unicamente con las pantuflas me da que no les prestaría mucho la comida. ¿Hasta dónde llega la aceptación del desnudo?. Al menos hoy, y por mi parte, creo que a tenerlo a unos cuantos metros. Porque verlo en una playa, en un pantano, e incluso paseando por la calle de la ciudad es una cosa y otra muy distinta tenerlo a tu vera compartiendo mantel, mesa de trabajo, o simplemente viendo la televisión. A mi juicio la aceptación del desnudo hoy por hoy depende -como todo- de la vara de medir.

Xouba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: